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Matimonio homosexual no natural.

Resulta irónico que sean los ecologistas los que hayan aprobado en Alemania el "matrimonio" homosexual, teniendo en cuenta que el ejercicio de la homosexualidad contamina que no veas, tal como se ha demostrado con la expansión del sida. El VIH se ha propagado, justamente, porque la naturaleza, como decía un célebre doctor, no perdona nunca, sino que se venga siempre. Y no hay nada más antiecológico (en todos los aspectos) que la sodomía. Tal como le decía yo a uno, antes de saber que era de ese ramo, "cuando los... rectos nazcan con forma vaginal, la homosexualidad será normal". Porque, en efecto, se trata de eso, y perdónenme si soy demasiado explícito, pero a veces hay que decirlo: en una relación homosexual, siempre hay uno que juega a ser hembra, siendo macho, de manera que está basada en una impostura biológica. La sexualidad tiene su razón de ser en la complementariedad de dos sexos; si esto no fuera así, no lo llamaríamos sexualidad, sino "carnalidad", o trampalantrán, o como quieran ustedes. Me da la impresión de estar afirmando lo obvio, pero es en estas materias donde más comprendo a Orwell cuando decía aquello de que "hemos llegado a un punto en que afirmar lo obvio se ha convertido en un deber de honradez".

Digo todo esto porque el tribunal constitucional de Alemania acaba de fallar que "las parejas del mismo sexo no suponen un ataque contra la institución matrimonial tradicional, entre un hombre y una mujer", y esto sí que me parece negar la evidencia, el sentido común y muchos más sentidos. Justo el otro día comentábamos aquí la dejación que están haciendo los Estados de la protección a la familia, y equiparar la familia con ese tipo de prácticas es, en contra de lo que digan los juristas alemanes, un ataque directo y brutal. Quien defiende que el matrimonio es lo que es y no otra cosa no quiere molestar a los homosexuales, ni penalizar su conducta: que nadie les toque un pelo. Se trata de amparar una institución de la que depende la propia supervivencia de la sociedad. E, insisto, si el Estado no lo hace, habrá que ver la manera de que lo haga la propia sociedad. Con la desobediencia civil, si es preciso.    Jesús Sanz Rioja .

 

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